2.8.17

Cine: Baby Driver. Edward Wright, Un buen coche y un mal plan.

Esto empezaba a parecerse a una nueva huída del blog. Desde mayo no escribimos nada. Como si se nos hubiese tragado la tierra o alguna de nuestras rutinas diarias impidiese la pequeña contribución de este impopular blog, y este pequeño espacio no contase para nada. Siempre es bueno volver a levantarse y en este mundo con tanto ruido me propongo volver a la carga. Esta vez lo hago con una película muy fresquita: Baby Driver.

El director de la trilogía del Cornetto o Scott Pilgrim Contra el Mundo nos ofrece una nueva cinta de acción al volante que lejos de quedarse en los estereotipos que pueden verse a lo largo de los muy recomendables 112 minutos de película se presentan como una fiesta audiovisual que atrapa al espectador y que supone una experiencia sensorial divertida, fresca y desenfadada ideal para que nos alejemos de las habituales orgías superheroicas que pueblan el verano y de las que un servidor está más que cansado al margen de los méritos (que los tienen) de dichas películas. Ojo Spoilers

19.5.17

It (IV): Lectura colectiva

Bueno, hasta aquí ha llegado la lectura colectiva de It. Muchos de vosotros habéis participado. Quiero agradecer sobre todo a la cuenta @ItESO_2017 el apoyo y la promoción recibidas y gracias a todos los que habéis comentado vuestras lecturas haciendo que esas semanas del mes de abril hayan sido más amenas. Una mención a Víctor Abarca por su intención de leer el libro poco a poco teniendo en cuenta su aversión a los payasos... Esperamos verte en el cine disfrutando de la peli!.

En cuanto a la experiencia en general he de darme un tirón de orejas ya que he tardado más de la cuenta en leer el libro y la semana que prometí se ha convertido en casi dos meses. Bueno, estas cosas llevan su tiempo. 

Como he dicho en otro de mis post este libro lo leí por primera vez siendo ya una persona adulta y no creo que tenga el impacto cambiante que es idoneo para revisitar este tipo de novelas. Creo que nuestra compañera Elena nos hará una crónica de esa sensación bastante acertada. Sin embargo al leer It, y sobre todo en su descripción de los Perdedores uno puede verse reflejado tanto como el niño que fue como en el hombre que se ha convertido. Es cierto que no soy ningún triunfador (por mucho que tenga un blog de éxito mundial) pero si que conseguimos ver que los niños que han crecido lo han hecho a la sombra de lo que fueron siendo niños. 

De esta lectura absorbente en principio, narración que abarca la cotidianeidad, la reflexión de los miedos infantiles, el horror cósmico sobrenatural. Se convierte en un delirante poema épico que se alterna y que busca ensalzar el poder de la imaginación, del amor y la fraternidad como verdaderas armas contra el miedo. Puede que en muchos aspectos flaquee pero me parece un gran libro que contiene muchas e intensas reflexiones acerca de temas variopintos y que cuidadosamente he ido coleccionando para formar un pequeño collage de la experiencia lectora. 

Os invito para que plasmeis vuestras citas favoritas en twitter con nuestro hagstag habitual #TodosFlotan, recopilaré los textos y publicaré una pequeña colección.

Bueno... eso ya es otra historia que se irá contando, con el tiempo.



It (III): Los Perdedores

Muchos de nosotros recordamos alguna aventura de la infancia. Entrar en casas abandonadas, jugar en arroyos infectos mientras imaginábamos que éramos un comando de élite, un grupo de exploradores o astronautas llegando a mundos desconocidos. Éramos niños y nuestra imaginación se disparaba hacia esos elementos aún salvajes que nuestros padres trataban de vetar en nuestros juegos. También construíamos fuertes, transformábamos el entorno y sentíamos la necesidad de explorar y conquistar los espacios que explorábamos. Creo que en la esencia del club de perdedores está esa identificación con nuestro pasado y que a su vez es una evocación autobiográfica de Stephen King a la que volvería en otras ocasiones (Cuenta Conmigo o El Cazador de Sueños). Evidentemente los personajes son el eje fundamental de la historia. Pero especialmente en esta novela podemos experimentar esa sensación de cohesión de grupo en la que puede que haya un personaje de mayor importancia en la trama y sin embargo todos tienen un peso bastante grande dentro de la novela. Incluso Stan en su pronta desaparición se me antoja fundamental porque es aquel que llega a profundizar en la propia naturaleza del miedo.

Buena parte de la historia nos cuenta el modo en que estos chicos se conocen y empiezan a compartir sus aventuras. Entrelazado con los momentos de la vida adulta los perdedores evocan aquel verano en Maine, pero al principio no evocan el verano en que se enfrentaron a Eso, al principio evocan las anécdotas, los placeres del verano, las visitas a los Barrens. Y a medida que van recordando, los momentos se van haciendo más tensos. Pero no recuerdan su aventura final hasta que se vuelven a juntar en Maine. Sin embargo, evocan con bastante claridad la pelea de piedras de aquel verano. En cierta medida es una de esas pruebas que tienen que pasar antes de enfrentarse a Eso y supone perder el miedo a quién trata de infundarlo. Henry Bowers de hecho es un secuaz de Eso quizá porque siente el mismo deseo de infundir el miedo en los perdedores.

Como he dicho, alternando con los episodios de 1958 los perdedores narran desde su punto de vista adulto la forma en la que regresarán a Derry. Como se repite en varias ocasiones, todos los que se han marchado han triunfado en la vida. Un escritor de éxito, un arquitecto prestigioso, una diseñadora de moda, un próspero empresario de limusinas, un contable exitoso y un popular locutor de radio afincado en Hollywood. Tan solo Mike Hanlon, que permanece en Derry, es ajeno a esta oleada de éxito permaneciendo como vigilante en un puesto de bibliotecario en Derry. Esta circunstancia junto con la amnesia relativa al episodio de Eso nos da a entender que la criatura parece obsequiarles con dicho éxito, o puede que su grandeza se deba a la recompensa vital que adquieren al derrotar a Eso. En cualquier caso lo importante, lo interesante de este asunto es que cada uno se va olvidando de la etapa de 1958 y del enfrentamiento en 1985. Dicha amnesia se presenta al final del relato como una melancólica realidad de que por mucho que queramos recuperar esa infancia, esa aventura que supuso vivir experiencias extraordinarias, todo se disipa. Sin duda es una de las partes más emotivas de la novela, como poco a poco cada perdedor, como quien despierta de un sueño, termina por olvidar Los Barrens, Derry y a los amigos que estuvieron unidos por una alianza tan poderosa.

Los ecos de este grupo no forman parte solamente de un pequeño grupo de niños emprendiendo una aventura. en mi opinión todos ellos forman parte de una construcción de grupos tan míticos como la Comunidad del Anillo, los caballeros de la Tabla Redonda o cualquier otro grupo de guerreros legendarios. Y es que cada uno parece cumplir una función mágica que contribuye al éxito de su aventura. Incluso si profundizamos en la narrativa de Stephen King vemos un claro exponente en ellos del "viaje del héroe" que plaga la narrativa universal brillantemente expuesto por Joseph Cambell.

Y no puedo dejar de señalar el peculiar e imposible de adaptar a la gran pantalla (o a cualquier pantalla) ritual de unión que tiene lugar en la cueva de Eso, una ceremonia de despertar sexual que puede tanto escandalizar como enternecer la sensibilidad del lector. Es sin duda un relato atrevido pero lleno de significado, en el que el amor juega una baza fundamental y que en mi opinión tien una im portancia mítica imprescindible, llena de resonancias tribales y sin ningún tipo de complejos a la hora de relatarse.


Esta historia de un grupo de criajos unidos por una tarea hercúlea se ha dado mucho en la literatura y el cine. Como niño de los ochenta que soy no puedo dejar de ver la resonancia de Los Goonies, E.T., Exploradores, y más recientemente Super 8 o Strangers Things. Animados por esta idea de grupo variopinto y singular muchos de nosotros hemos jugado a la luz del verano y hemos dormido agotados procesando en el subconsciente nuestras aventuras, y más tarde, como adultos, olvidándonos de todas ellas al despertar.


17.5.17

It (II): Entidades supraparanormales, preternaturales y payasales

Uno de los elementos más reconocibles en la novela It es nuestro querido payaso Pannywise, conocido también como Robert Gray en el entorno de Derry. Sin duda el atractivo sobrenatural de la novela se debe a los muchos rostros en los que se presenta este personaje, pero es sin duda del payaso, del que más se ha oido hablar..

Como ya hemos dicho el miedo de sus víctimas transforma a Eso en los peores miedos de cada uno. Pero al contrario de lo que habitualmente se piensa, el payaso no funciona de esa manera en un principio. Pennywise se presenta como el cebo que atrae a los niños. Actualmente podemos decir "Y una mierda, los payasos acojonan", pero sin duda la contribución de Stephen King con esta novela a esa afirmación sea considerable. No obstante es cierto que la forma de payaso, su iconografía, sus elementos visibles están en muchas de las monstruosas apariciones de Eso. La intención va más allá del cebo, se quiere pervertir la imagen del payaso como personaje amigable y querido y se le convierte en una amenaza y una especie de presagio de muerte. La característica de vampiro emocional de Eso lo convierte en un personaje muy versátil, capaz de convertirse en cualquier cosa. También resulta su mayor punto débil ya que la cohesión del club de los perdedores es suficiente para despojarla de su mayor poder.

Otro de los modos en los que se presenta el payaso es como maestro de ceremonias. Como bien se explica en el libro los ciclos que Eso utiliza para alimentarse comienzan con episodios de extrema violencia que no son protagonizados por la entidad. No obstante en la mayoría de los casos la gente afirma haber visto a un payaso cuando suceden este tipo de eventos, como si todo respondiese a un macabro ritual de iniciación para generar esa sensación de desasosiego que parece estar enquistada en la ciudad de Derry. El abotargamiento de sus vecinos ante la violencia son otros de los aliados de Eso pues en vez de instaurar una sensación de terror continuo (lo cual sería insostenible), parece flotar una especie de aceptación de la indiferencia que rodea a todo el mundo.  Incluso los padres de Georgie están como ausentes, inhibidos, carentes de toda sensación de rabia ante la muerte de su hijo. Es precisamente Bill quien al no aceptar la resignación, al querer encontrar al asesino de su hermano rompe una de las defensas con las que Eso somete a la ciudad de Derry. En cierta medida esa capacidad para hostigar a una ciudad, convertirla en su coto de caza, hace de Eso un elemento o un personaje muy atractivo. La idea de situarlo como parte de una mitología extraterrestre y preternatural riza más el rizo de la novela.

Eso es una entidad cósmica cuya existencia es incierta en sus orígenes.
Si bien se habla de un Otro y de La Tortuga. Estas entidades hacen que la historia de Derry, los perdedores, los asesinatos, la evocación de ese Maine de los años cincuenta trascienda al horror cósmico lovecraftiano. Si ya teníamos un escenario poblado de pesadillas ahora presenciamos la esencia de esas pesadillas y como ocurre en los seres del escritor de Providence su forma no está del todo clara. Es cierto que se manifiesta en forma de araña gigante pero no está claro que esa sea su forma genuina, simplemente es un cuerpo que Eso habita para poder manifestarse ante el club de los perdedores sin que ellos pierdan la cordura (muy lovecraftiano también). Los fuegos fatuos, las luces fantasmas, la propia oscuridad de la que habla Eso, son las formas más esenciales de la criatura que actúa más como un agujero negro que absorbe la conciencia de sus víctimas que como un devorador de niños "Soy eterna, soy la devoradora de mundos", dice en una ocasión.

 También otro factor importante es la identidad de Eso como hembra. Aunque no se dan detalles del modo en que puede procrear vemos en la capacidad de hacerlo un nuevo hilo de terror, una amenaza que podría implicar el sometimiento de toda la Humanidad a estas criaturas, un imperio de miedo, violencia e indiferencia... bueno, algo similar a lo que tenemos hoy,


16.5.17

It (I): El Horror de todos los miedos

Del primer miedo que quiero hablar es del miedo a la hoja en blanco. Un tipo mediore y desastroso como yo tiene la permanente sensación de dejar el trabajo a medias o directamente abandonar los proyectos que emprende. Es un miedo y si Eso estuviera alimentándose de él ahora mismo estaría en la consulta de su endocrino para que le recomendase ponerse a dieta.
En primer lugar quiero pedir disculpas porque voy a saltar de tema en tema, dejando la trama como parte secundaria de mi reseña. Puede que al final si me encuentro con fuerza hable un poco de la estructura del libro, aunque no soy el más indicado para hablar de ello y tampoco es que tenga una particular importancia.
Abordar una obra como It, de Stephen King supone un ejercicio bastante arduo. No se trata de una novela en la que la narrativa te lleve de la mano de una trama sencilla. Puede que la premisa sea más o menos simple: Un pueblo hostigado por una criatura sobrenatural. La narrativa de Stephen King aborda no sólo temáticas adscritas al fantástico sino que nos sumerge primero en un entorno tan cercano y cotidiano que la amenaza parece más real que nunca. Ciertamente el lector no se siente identificado siempre con esa pasión por el detalle de la vida americana pero si puede verse reflejado en lugares comunes como son la relación complicada con vecinos conflictivos, la infancia y la exaltación del verano como fuente de recuerdos memorables o la naturalidad de ciertos gestos o costumbres de las personas que viven en un pueblo pequeño de Maine.



El miedo. Es la parte fundamental, la médula espinal de la novela, aquello a lo que el autor regresa cuando habla de las aventuras de los perdedores ya sea por separado o de forma conjunta. Como he dejado ver al principio Eso es una entidad que se alimenta del miedo. En la mayoría de los casos son los niños los que se convierten en víctimas de la criatura. En este caso es primordial entender que los miedos infantiles son a veces nutridos de una iconografía concreta, en principio la abstracción se queda a un lado y el niño focaliza en objetos o personajes sus miedos más desgarradores. El temido hombre del saco, los fantasmas, el hombre lobo o los vampiros son la encarnación de miedos como pueden ser la pérdida, la muerte, la dualidad de lo salvaje, la violación o la pérdida de la identidad. Son miedos complejos, que un niño en principio no puede procesar si no es a través de una figura externa y arquetípica. Cuando somos adultos y racionalizamos dichas figuras las descartamos por imposibles o las asimilamos como posibilidades remotas que no nos atormentan de la misma manera que en nuestra infancia (a no ser de experimentar algún hecho traumático). En la novela los miedos arquetípicos se entrecruzan con otros más cotidianos. El miedo de Bev a su padre, el miedo a la enfermedad al que someten A Eddie. Pero los que realmente importan por ser fundamentales a la hora de entender el libro son los más clásicos y que Eso puede encarnar para alimentarse de sus víctimas. En mi opinión Eso utiliza el miedo como ingrediente y cocina con altas dosis de terror hasta culminar en la creación de horrores. Como dice Stan en un pasaje de la novela en que dice Que "esos niños muertos, los que habían bajado por la escalera de caracol en la oscuridad, habían hecho algo peor que asustarlo: lo habían ofendido". Es una buena definición de lo que implica el miedo sobrenatural, la emoción inicial, esa ofensa, como si nos sacasen de la realidad misma para presenciar aquello que no puede ser y como resultado de esa ofensa, el terror, un miedo intenso que ya no se puede controlar, que nos paraliza. Esta forma de horror, de ofensa, Lovecraft la entendía como una experiencia que hace perder la razón, los horrores Lovecraftianos también "ofenden" sin embargo son los adultos los que reaccionan ante eso, adultos cuya racionalidad se ha derrumbado y no les queda más remedio que perder la razón (también algunas víctimas como Henry Bowers tienen ese destino, aunque el bueno de Henry ya estaba un poco de aquella manera antes de encontrarse con Eso, como diría el Joker, sólo le hizó falta un empujón). En cierto modo que Eso esté encarnada en su forma última como una araña parece acertado pese a las críticas de algunos que esperaban, quizá, una forma menos convencional. Pero una araña representa ese depredador que paraliza y luego devora, así que me parece acertado como elección, además, en el libro se deja bastante claro que tampoco es su forma real. La elección de King de una araña supone una elección para que los perdedores puedan enfrentarse finalmente a Eso. Ya hemos hablado de los miedos y las figuras arquetípicas. Eso, para manifestarse ante los perdedores cobra forma de Hombre Lobo Adolescente, de Momia, de pájaro gigantesco, de leproso, etc. A veces ese miedo tiene que ver con los monstruos cinematográficos, otras veces con traumas infantiles y otras con miedos localizados que pueden estar dentro de los sucesos vitales de cada uno. Podemos pensar en ese ser o entidad que se presenta a través de sus capas. Los miedos que se experimentan van desde esos miedos iniciales a figuras terribles, símbolos arcanos que parecen generar ese terror y los fuegos fatuos, las luces fantasma que llevan al lugar donde Eso mora, ese espacio indeterminado que se podría considerar el vientre de la criatura. Esas distintas capas son a la vez la fortaleza y la debilidad del monstruo ya que los protagonistas van venciendo poco a poco cada estrato de terror, juntos como un equipo de amigos vencen sus miedos en la vida y por extensión derrotan a los miedos proyectados por Eso.

Mi experiencia con el libro es reciente, recuerdo que tan solo evocar algunas portadas de libros de Stephen King me resultaba aterrador. Quizá el acercamiento al libro para comentarlo después me haya desvinculado emocionalmente de los personajes, dejando que los horrores a los que les somete Pennywise sean más un elemento de análisis que un peligro al que enfrentarme como lector dentro de una historia. Creo que la edad ideal para descubrir el libro es durante la adolescencia, momento crucial en la transición que hacemos a la hora de descubrir nuestros nuevos miedos y que aún somos capaces de evocar con viveza las aventuras de la infancia tardía.

Como indica el título esta es sólo la primera parte del análisis del libro